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Arbúcies, 1937-1939

¡¡Por fin!!, a primeras horas de la noche de hoy 20 de febrero de 1937, hemos logrado llegar a Arbúcies, y esto equivale para nosotros a volver a nacer de nuevo. Formamos un grupo de 35 niñas y niños que para sustraernos a las calamidades, peligros y horrores de la guerra, hemos sido evacuados de Madrid, por la Junta Provincial de Protección de Menores de la Capital, con la colaboración de Pro-Infancia Obrera de Girona, a petición del Ayuntamiento de Arbúcies y por iniciativa personal de su Alcalde Josep Pol i Pujató.


Por las circunstancias bélicas nuestro viaje ha durado ¡cuatro días!, ha sido penoso y no exento de peligros evidentes, sobre todo a nuestra salida de Madrid y a nuestro paso de madrugada, en tren, por Alcázar de San Juan, cuando esta población estaba siendo bombardeada.


Hasta ahora nuestros infantiles sistemas nerviosos han soportado 55 bombardeos de la artillería y de la aviación fascista, unido esto a que la despedida de nuestros familiares ha sido desgarradora, con el añadido, para mi hermano Higinio y para mi, que venimos bajo el efecto lacerante y descorazonador de la perdida reciente de nuestro hermano César, de 18 anos, miliciano voluntario caído en la defensa de Madrid; y además el que yo añore el trato preferencial familiar, del que disfrutaba, por ser el más pequeño (tengo 10 anos), hacen que mi estabilidad y equilibrio emocional sean precarios. En este grupo viene también AGUSTINA, una niña de ojos inmensos y de la que ya no me separare.


Durante el trayecto en tren desde Girona hasta Hostalrich, un joven muy amable se ha interesado por nosotros, nos dice que es el recadero de Arbúcies, nos anima, "veréis como vais a estar muy bien","estar tranquilos".


Al llegar a "El Roquer" nos da la bienvenida el Alcalde Josep Pol, acompañado por el secretario, Joan Brull i Borrás, y enseguida sirven la cena, de segundo butifarra con patatas fritas. Esta acogida es esperanzadora. Nos atienden, Angelita, Anita, Balbina y Teresina, pertenecientes al "Casal de la Dona Treballadora", y sus cuidados y atenciones serán fundamentales para la Colonia.


Angelita se ha dado cuenta que para acostarnos no nos desvestimos del todo, le explicamos que es para estar preparados para el rutinario bombardeo nocturno, intenta convencernos de que aquí no pasa eso, desconfiados, seguiremos haciéndolo así, hasta que pasados unos días, nos aseguremos que efectiva mente, aquí no viene la aviación.


Provisionalmente se hace cargo de nosotros un joven del pueblo, Joan, con él descubrimos los parajes naturales de los alrededores, como la Font de Lourdes y el Moli de les Pipes, que son un verdadero lujo de la naturaleza, hemos vista como se hace el carbón de encina, como se descortezan los alcornoques para la posterior manufacturación del corcho, y como se prensa la uva, y aunque madrileños es la primera vez que probamos los madroños. Todo esto es nuevo para nosotros.


En domingo nos lleva al baile de can Sitra, donde una orquestina desde una tarima elevada toca piezas populares. Un chico del pueblo me ha pregunta­do que como nos va con Joan "Picolives", me dice que le llaman así porque un día en una merienda con los amigos, él se comió todas las aceitunas.


Estando jugando en el jardín, hemos oído el ruido del motor de un avión, hemos salido corriendo despavoridos, Joan a gritos nos dice que es un correo aéreo leal, que siempre pasa a la misma hora. A partir de este momento cuando le vemos, recelosos, paramos en nuestros juegos y no le perdemos de vista has­ta que desaparece. Felizmente, hasta estos instantes, aquí la guerra no se nota en nada.


Hoy 18 de marzo llega D. ángel Vidal Sánchez, como Director nuestro, y que ayudado por el auxiliar docente Pedro Ruiz Tolosa (guardameta del Club Deportivo Español de Barcelona), enseguida organiza la enseñanza, y regula nuestras actividades, comidas, ocio y descanso. El pasado 17 de abril nos ha llevado al cine, con gran entusiasmo mío, vimos "Dejada en Prenda" de Shirley Temple. Iremos todos los domingos en sesión privada, nos alternaremos entre el "Casal Cinema" y el "Nou Cinema", el segundo es mas adecuado y moderno, pero hace tanto frío, que vemos la película con el abrigo puesto.


El 23 de abril hemos ido de excursión al Castillo de Montsoriu; la mitad de la Colonia, los pequeños y algún otro, como Agustina, que esta conva­leciente no han podido ir. Ha sido un día memorable, el panorama que se divisa verdaderamente admirable. Vinimos entusiasmados y cargados de piñas y castañas. D. ángel nos dijo que repartiésemos lo que traíamos con los que se que­daron. Yo entregué la mitad de mis piñas y mis castañas a Agustina; es lo primero que comparto con mi mujer en esta vida.


Con motivo de un dolor de cabeza, me ha visto por primera vez un médico; y ha sido el Dr. Dalmau, que está, haciendo una magnifica labor en la Colonia. No usa fonendoscopio y cuando ausculta, extiende un pañuelo entre el paciente y su oreja.
7 de junio. De manera imprevista nos ha llegado otro grupo de niños madrileños, ahora doblamos el número.


En el bombardeo de ayer de Barcelona (1 de octubre), un proyectil ha caído en una Colonia de niños madrileños, matando a 30 de ellos, como nosotros, habían sido evacuados de Madrid precisamente para alejarlos de este peligro.


Asomados a la terraza, hemos visto llegar unos camiones con bastantes personas, se trata de familias vascas, algunas con niños pequeños, y han si­do alojadas en el edificio donde estaban las Escuelas, antes de ser trasladadas a las Graduadas, inauguradas recientemente al lado del Campo de Fútbol.


Comienzan a manifestarse en el pueblo los problemas de la marcha de la guerra, la escasez de alimentos y de artículos de primera necesidad empieza a ser preocupante. La carencia de material escolar es total. Además por si esto fuera poco, este invierno de 1937-38, se presenta excepcional y rigurosamente frió.


Cuando la situación ya es insostenible, y la escasez de alimentos absoluta, el Consejo Nacional de la Infancia Evacuada (dependiente de Ministerio de Instrucción Publica y Sanidad), comienza a enviarnos mensualmente un camión de comestibles,, que es recibido con algazara y alborozo.


24 enero 1938. Arturo, Mercedes y Santiago Rodríguez, han recibido una rápida visita de su padre. Es la última vez que le ven, pues será víctima de la represión de posguerra en Madrid. También han recibido la del suyo, los hermanos Val Díaz, esto nos alegra a todos, pues así parece que la distancia física que nos separa de la familia es menor de la que imaginamos.


Con la incorporación a filas, el 15 de mayo, de Pedro Ruiz Tolosa, y la marcha de D. ángel Vidal, el régimen, la moral y la organización de la Colonia se deterioran gravemente, pues sus sustitutos no poseen la formación adecuada, ni sus condiciones personales son las más idóneas para nosotros, dadas nuestras peculiares y especialísimas circunstancias. Esta situación se prolongará hasta el 4 de noviembre de 1938, en que el C.N.I.E., les cesa y nombra Director a D. Santiago Gascón Portero, y auxiliar docente a su esposa Saturnina López Montes; con ellos la Colonia se recupera y normaliza inmedia­tamente. Al mes ingresará otra maestra, Natividad Naval Ferraz, de excepcional calidad humana también. Entonces estaremos todos jubilosos.


Hoy 2 de julio de 1938, ha dimitido el Alcalde Josep Pol, por su avanzada edad, se rumorea que por discrepancias políticas. Le hemos tornado afecto, lo sentimos y le echaremos mucho de menos.


Consternación general la de este 7 de octubre. Los hermanos, Lourdes, Alfonso y Victoria García, han recibido la noticia de la caída en el frente de Gandesa, de su hermano Ramón, les han enviado sus efectos personales. Están los tres en la terraza, Lourdes sentada, tiene en su regazo, la cartera de bolsillo con los documentos, ambos perforados por los impactos de metralla; lloran desconsoladamente mientras acarician con mimoso cuidado estos objetos. Nosotros alrededor, sobrecogidos, no acertamos a decir nada.


Por una normativa reciente, la Sra. Consuelo, del servicio auxiliar y madre de nuestros cinco compañeros Parrao Citores, se marcha. Ha realizado una magnifica labor en la Colonia. Los hijos no se pueden imaginar que es la última vez que la ven, pues será víctima de los bombardeos de la ciudad de Figueras en los últimos días de enero de 1939, cuando desesperadamente trate de reunirse de nuevo con sus hijos.


Recibimos un oficio de C.N.I.E. por el que ahora nos denominaremos "Colonia Infantil Teresa Claramunt".


Estamos preocupados y alarmados pues el 23 de diciembre ha comenzado la ofensiva rebelde en Cataluña.


24 de diciembre de 1938. El Sr. Gascón, con su capacidad de recursos y su ingenio, trata que esta Nochebuena nos distraiga de nuestra nostalgia, recuerdos y preocupaciones.


Estamos a 23 de enero de 1939, y comienzan a pasar fuerzas en retirada, aumentan nuestra intranquilidad y nuestro miedo. Dona Satur ha cogido una bicicleta y se ha ido en busca de su marido. Quedamos a cargo únicamente de la señorita Nati. Comienza a aparecer la aviación franquista.


Estando desayunando un avión de caza ha ametrallado el pueblo, hemos salido a la terraza para verlo. Nos han dicho que debido a que era temprano sólo había habido una víctima.


Ayer 26 de enero, Barcelona ha caído en poder del enemigo. Unidades de nuestros soldados han tornado posiciones al sur del pueblo, nosotros recorremos estos puestos, y charlamos con ellos alrededor de la fogata que encien­den para calentarse. Está llegando a Arbúcies mucha gente en retirada, lo mismo civiles que militares.


La actividad de la aviación fascista va en aumento. El primer aviso que tenemos de su presencia, son los disparos de las baterías de la D.C.A. instaladas en el Montseny, enseguida aparece la escuadrilla de Junkers, lentos, por la enorme carga letal que transportan, terror irreprimible, tendido en el suelo, ayudo intensamente con mi pensamiento a las baterías, para que hagan blanco antes de que lleguen a nuestra altura, pero siempre veo con desesperación, como las nubecillas de los impactos siluetean a los aviones sin que siquiera consigan alterar su formación.


El 31 de enero de 1939. El cercano pueblo de Sant Celoni, ha sido ocupado por los rebeldes. Ha llegado un autobús extranjero, a recogernos (con la condición de que no vaya ningún adulto) para llevarnos a Rusia. Como estamos muy encariñados con nuestro personal no hemos aceptado, y ha ocupado nuestro lugar otra Colonia de niños madrileños, que ha venido de retirada.
Las autoridades locales ya se han ido y previamente han repuesto a Josep Pol en la Alcaldía, no entendemos como ha aceptado, en vez de ponerse a salvo él también, ya que en horas correrá serios y graves peligros.


1 de febrero de 1939. Las Divisiones Italianas y las tropas facciosas, han tornado Vic, Breda y Hostalrich, se combate al norte de Blanes, oficialmente estamos detrás de las líneas del enemigo, que en estos momentos está convergiendo por el este y por el oeste, sobre Santa Coloma de Farners, cerrando así la bolsa en la que quedará cercada Arbúcies.


Cuando ya desmoralizados, vemos la imposibilidad de escapar, el C.N.I.E. nos ha enviado un autocar, viene el conductor solo, y dice que nos llevarán a México vía Francia. Salimos a media tarde, tenemos que darnos prisa, pues corremos el riesgo de no llegar a Santa Coloma de Farners antes de que lo hagan las avanzadillas enemigas. En los rostros del numeroso grupo de personas que han acudido a despedirnos, se refleja, la amargura, el desaliento y el terror, ante lo incierto de su futuro, y la nula garantía de su seguridad personal. Durante 40 años se verán privados (como todos los que hemos perdido esta guerra) incluso de sus derechos más elementales.


Al llegar al puente, al lado del cementerio, nos encontramos con un pelotón de soldados republicanos, que ya han hecho los pozos y han colocado las cargas para volarlo. Llegamos a tiempo. Debido a esto no tenemos espacio para pasar, estos soldados han encontrado en los alrededores unos tablones que son insuficientes, pero haciendo varias maniobras muy laboriosas, quitando de un sitio para ponerles en otro, logramos atravesarlo cuando ya se ha hecho de no­che. El viaje será penoso y tardaremos 12 horas en llegar a la frontera fran­cesa el 2 de febrero de 1939.


Vamos, por un lado esperanzados, por otro tristes, al dejar este solidario pueblo de Arbúcies, que nos acogió generosamente, y donde hemos vivido dos años de nuestra azarosa infancia, y al que quedamos entrañablemente vinculados para siempre.

Pedro E. González Juarranz              Madrid, 22 de octubre de 1997